En mi columna semanal de Milenio, hablo del desastre que se disfraza de progreso. Cambiaron los nombres, pero no los vicios. El poder sigue mintiendo, saqueando y celebrándose a sí mismo, mientras el país se hunde en la impunidad.
En mi columna semanal de Milenio, hablo del desastre que se disfraza de progreso. Cambiaron los nombres, pero no los vicios. El poder sigue mintiendo, saqueando y celebrándose a sí mismo, mientras el país se hunde en la impunidad.
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