Tartufo, hoy esfumado, tiene méritos más que de sobra para pasar a la historia como quien hizo de la Presidencia de la República un siniestro centro de exterminio de los bienes y valores republicanos que sustentaron a la nación.
Tartufo, hoy esfumado, tiene méritos más que de sobra para pasar a la historia como quien hizo de la Presidencia de la República un siniestro centro de exterminio de los bienes y valores republicanos que sustentaron a la nación.
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