Seleccionar página

Nadie está exento de incurrir en alguna idiotez, pero quien las comete todos los días (y ni siquiera se ruboriza) es irremediablemente idiota.
Por definición, todo “autoatentado” lo comete quien actúa contra sí mismo, pero en México no. Según Tartufo aquí lo pueden cometer terceros para dañarlos a él y a su gloriosa transformación.