En las recientes elecciones el gran ganador fue, de nueva cuenta, el abstencionismo. La participación rondó entre 45 y 55 por ciento. Si de ese bajo porcentaje los nuevos gobernantes obtuvieron una votación también reducida, el resultado es preocupante. La legitimidad de los ganadores no está en duda, pues obtuvieron más votos que sus competidores, pero sí es precaria porque la mayoría de los inscritos en la Lista Nominal de Electores no votó por ellos y, en muchos casos, por nadie. Con frecuencia se dice que la Coalición Va por México se enfrenta a Morena.
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