Esta semana, en mi columna de Milenio, desenmascaro la farsa del poder que se dice popular pero gobierna con trampas, desprecio por la ley y una insolencia sin límite.
Esta semana, en mi columna de Milenio, desenmascaro la farsa del poder que se dice popular pero gobierna con trampas, desprecio por la ley y una insolencia sin límite.
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